Biblia antigua

En el día más importante, no podemos dejar nada al azar, cada pequeño detalle tendrá un valor especial, durante la liturgia se expresa la importancia del matrimonio cristiano, reflejado en las lecturas que se hacen.

En las bodas religiosas normalmente el sacerdote os dejará elegir los textos para la ceremonia, para dar más emotividad al momento es recomendable invitar a nuestros familiares y amigos a que hagan las lecturas.

La liturgia de la palabra está compuesta:

  •  Una primera lectura del Antiguo Testamento.
  •  El Salmo que puede ser cantado o leído.
  •  Una segunda lectura del  Nuevo Testamento.
  •  El Evangelio lo lee exclusivamente el sacerdote.

Primeras lecturas

Lecturas boda

Lectura del libro del Génesis Gn 2, 18-24

El Señor Dios se dijo: ?«No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude.» Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que lo ayudase. Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presentó al hombre. El hombre le dijo: ?«¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será Mujer, porque ha salido del hombre. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.»

Palabra de Dios.

Lectura del libro de Tobías Tb 8, 5-10

La noche de su boda, Tobías dijo a Sara: ?«Somos descendientes de un pueblo de santos, y no podemos unirnos como los paganos que no conocen a Dios.» Se levantaron los dos y, juntos, se pusieron a orar con fervor. Pidieron a Dios su protección. Tobías dijo: ?«Señor, Dios de nuestros padres, que te bendigan el cielo y la tierra, el mar, las fuentes, los ríos y todas las criaturas que en ellos se encuentran. Tú hiciste a Adán del barro de la tierra y le diste a Eva como ayuda. Ahora, Señor, tú lo sabes: si yo me caso con esta hija de Israel, no es para satisfacer mis pasiones, sino solamente para fundar una familia en la que se bendiga tu nombre por siempre.» Y Sara, a su vez, dijo: ?«Ten compasión de nosotros, Señor, ten compasión. Que los dos juntos vivamos felices hasta nuestra vejez.»

Palabra de Dios.

Lectura del Cantar de los Cantares Ct 2, 8-10.14.16a; 8, 6-7a

La voz de mi Amado. Mirad: ya viene, saltando por los montes, brincando por las colinas; mi Amado es una gacela, es como un cervatillo. Mirad: se ha parado detrás de mi tapia; atisba por las ventanas, observa por las rejas. Mi Amado me habla así: «Levántate, Amada mía, hermosa mía, ven a mí. Paloma mía que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame con tu figura.» Mi amado es para mí y yo para él. Ponme como sello sobre tu corazón, como un sello en tu brazo. Porque el amor es fuerte como la muerte; el celo, obstinado como el infierno. Sus saetas son saetas de fuego. Las grandes aguas no pueden apagar el amor ni los ríos arrastrarlo.

Palabra de Dios.

Lectura del libro del Eclesiástico Si 26, 1-4,16-21

Dichoso el marido de una mujer buena: se doblarán los años de su vida. La mujer hacendosa hace prosperar al marido, él cumplirá sus días en paz. Mujer buena es buen partido que recibe el que teme al Señor: sea rico o pobre, estará contento y tendrá cara alegre en toda sazón. Mujer hermosa deleita al marido; mujer prudente lo robustece; mujer discreta es don del Señor: no se paga un ánimo instruido; mujer modesta duplica su encanto: no hay belleza que pague un ánimo casto. El sol brilla en el cielo del Señor, la mujer bella, en su casa bien arreglada.

Palabra de Dios.

Segundas lecturas

Novios

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 1 Co 12, 31-13, 8ª

Hermanos: Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de predicción y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.

Palabra de Dios.

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios Ef 5, 2a. 21-33

Hermanos: Vivid en el amor, igual que Cristo nos ha amado y se ha entregado por nosotros. Sed sumisos unos con otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; él que es salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie, jamás, ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.» Es éste un gran misterio; y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.

Palabra de Dios.

Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 1 Jn 3, 18-24

Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras según la verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y tranquilizaremos nuestra conciencia ante Él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios y cuanto pidamos lo recibiremos de Él. porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Palabra de Dios.

Lectura del libro del Apocalipsis Ap 19, 1.5-9ª

Yo, Juan, oí en el cielo como un gran ruido de muchedumbre inmensa que decía: ?«Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios.» Y salió una voz del trono que decía: ?«Alabad a nuestro Dios todos sus siervos y los que le teméis, pequeños y grandes.» Y oí como el ruido de muchedumbre inmensa y como el ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos. Y decían: ?«Aleluya. Porque ha establecido su reinado el Señor, y nuestro Dios Todopoderoso. Con alegría y regocijo démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su Esposa se ha engalanado y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura ?el lino son las buenas acciones de los santos?.» Luego me dice: ?«Escribe: dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.»

Palabra de Dios.

 

Estas son algunas de las lecturas que podemos elegir en nuestra boda.

Espero os haya resultado útil!!!

Hasta el próximo post

Raquel Marugán