Las bodas generan muchísima ilusión pero también muchas expectativas y eso causa cierto estrés e intranquilidad a la hora de pensar en ese día.

Novia llorando

Miles de miedos te asaltan, miedo a tropezar con la larga cola del vestido, a caerte de bruces por los impresionantes taconazos o, incluso,  ponerte a llorar como una Magdalena en el momento que le veas esperándote en el altar.

Novio esperando

Este dialogo interior te llenará de tensión y confusión, huye de él. Céntrate en buscar recuerdos o imágenes positivas que te den confianza y seguridad.

Borra ese miedo que tienes al desastre, nada de eso sucederá y todo saldrá perfecto y como tú querías.

Muy importante, antes del día, es el poder de visualización repetir una y otra vez en tu mente todo lo que sucederá y lo bien que saldrá porque estarás rodeada de gente que te quiere y a la que quieres.

¡Tranquila! pisa fuerte, respira hondo y hacia adelante, al final del pasillo estará él, tan elegante que se te saltarán las lágrimas de la emoción. Además, tu padrino te dará las fuerzas y el ánimo para que los pasos sean firmes.

La novia y el padrino

Sonríe, eso te calmará.

¡Feliz viernes!

Raquel Marugán